jueves, 25 de septiembre de 2008

Hedonismo en el barroco electronico


¿Por qué gastaría alguien ochenta dólares en un cepillo para excusado pudiendo gastar solo dos? ¿Trivial? No. El mundo de los negocios y el de lo sublime han pactado un acuerdo y el secreto lo delatan, justamente las escobillas para baño.

- Hoy en día hasta un cepillo para excusado es un ejemplo de algo totalmente funcional que se ha convertido en un objeto de diseño repensado por placer estético.
Pero porque nadie usa estos objetos para impresionar a sus conocidos. No son un símbolo de estatus, se trata de puro placer personal. Las personas tienen una enorme necesidad de arte.
La economía ha madurado a través del tiempo, ha adoptado nuevas tecnologías y ha nivelado el campo permitiendo a cualquiera ofrecer productos de calidad. Porque el interior es el mismo, se debe competir en el exterior.
Philippe Stark dice: “Hoy la gente da la excelencia tecnológica por sentado. Lo que realmente busca es algo cálido y bello, algo seductor.”
No hay mejor ejemplo para esto que lo que dijo Steve Jobs, CEO de Apple, cuando le preguntaron que distinguía al Mac OSX del resto; el solo dijo: “Hemos hecho que los botones de la pantalla parezcan tan buenos que nos entren ganas de chuparlos”.
La nueva economía tiene que ver con lo artístico, el dominio técnico es un supuesto y la virtud de la producción en lo bello es el reto.
Somos fáciles de seducir. Nos dejamos llevar por la pulsión hedonista. La ciencia lo avala, el sistema límbico, que gobierna la emoción, es más poderoso por ser más antiguo, que el responsable del intelecto.

-Jair Dario Trejo Melendez


FAHRENHEIT°.
Agosto-Septiembre 2007.
Iam.
CA Proyección.